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 Sanando las heridas

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Krom
Joven Lobo
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MensajeTema: Sanando las heridas    Lun Ago 23, 2010 12:18 pm

La oscuridad reinaba en la oscura caverna, solo un par de lamparas de aceite alumbraban vanamente el lugar, y el frío era capaz de helar hasta el alma del que yaciera en aquella sombría mina...

Hacía años, sino décadas, que nadie entraba en el interior de aquellas minas abandonadas hace mucho por la Rusia Soviética. Su tamaño era dificil de determinar, pues formaba en apariencia un interminable laberinto que se extendía por el interior de los Urales, pero con el tiempo cualquiera podría llegar a conocer ese lugar como la palma de su mano...

El aire estaba algo viciado y cargado por el paso del tiempo y la falta de corrientes, realmente no era un lugar muy bueno para vivir, pero en el centro de aquella sala cavada artificialmente había una especie de lecho improvisado con un par de mantas viejas y sobre este un cuerpo yaciene tapado con una gabardina negra en estado de inconsciencia que sangraba tanto por la gran herida que tenía en su hombro que prenetraba profundamente en su pecho como por la boca. Posiblemente aquella herida le hubiera perforado uno de los pulmones y estuviera, por ello, al borde de la muerte.

Al otro lado del lugar había un hombre de gran estatura, vestido con ropas negras y unas botas, que con unas ramas, hojas y troncos intentaba hacer un fuego y, por lo que parecía, no tardaría demasiado en lograrlo.

Tatareaba una antigua canción popular rusa, posiblemente olvidada ya por la mayoría de los mortales de temprana edad, y por sus actos no parecía reparar en la presencia del hombre yaciente.

Al cabo de unos minutos logró encender un fuego respetable por su tamaño y fuerz y motrando una leve sonrisa en su rostro por aquel logró acercó su mano diestra a una espada que estaba tendida contra la pared y, sacandola de su vaina, la puso al fuego para que esta se calentara mientras decía:

-Esto no va a gustarte mucho... "amigo"-dijo para terminar levantandose para acercarse al herido y observarlo.

-No es más que un niño, aunque eso tampoco lo hace muy diferente de mí, veremos de que madera estas hecho- pensó para sí ante el pensamiento de que la mayoría de los humanos hubieran muerto o morirían por aquella herida y el posterior método que usaría para sanarlo. No tenía nociones de medicina pero sabía que para sanar la herida de un lícantropo solo tenía que frenar la salida de la sangre, algo fácil en el fondo y como no era muy sutil usaría el método clásico.

-Si todo va bien, sanará en unos días y podrá decirme que carajo ha ocurrido- pensó finalmente antes de levantarse del lugar para tomar la espada incandescente.

No le gustaba estar rodeado de desconocidos y en menos de una noche lo había estado de nada más y nada menos que de seis, formando con algunos una manada por mero motivo de supervivencia y ahora se encontraba haciendo de médico cuando no tenía ni la menos idea de lo que era un bisturí... ¿O quizás si? Nadie podría saberlo con certeza pero la situación era, en el fondo, graciosa o al menos así lo veía Krom.

Tomando con la mano diestra el tronco que un estaba clavado en el joven y con la siniestra la espada al rojo vivo arrancó de un golpe el afilado palo de madera y puso la hoja roma del arma sobre la sangrante herida para cauterizarla al instante y tras eso dejaría que el tiempo y la regeneración de los licántropos hicieran el resto.

Su presencia era pues, innecesaria, así que se marcho a buscar algo de alimento y de agua para que, cuando su "invitado" llegara, tuviera algo que tomar aunque el dolor, posiblemente, lo despertara seguramente por el mero cansancio y el mismo dolor volviera a la inconsciencia en la que estaba sumido.

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Krom, Guardián del Sendero de Selene
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Carlos
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Lun Ago 23, 2010 2:46 pm

Carlos no fue detras de Scandar pues sabía que era una tonteria ya que seguía sus rastros de orina...

Siguió a Krom hasta las minas, una vez llegó a la entrada de la cueva entró y vió dos entradas, no quería perderse por allí dentro así que decidio usar su olfato para seguir el hilo de sangre ya que allí dentro estaba muy oscuro, pero gracias a sus ojos albinos eso no era problema, lo que quería era seguir entrenando sus demás sentidos para no perder la práctica.

Andó durante unos minutos y llego al lugar donde un fuego candente ardía de manera vigorosa, la luz que desprendía era dañina para los ojos de Carlos, así que saco sus gafas de sol y se las puso.

Sabía que si no estaba Krom era porque habría salido a por víveres para el herido, así que decidió seguir esperando al regreso de este, pensando si el otro lobezno ciego había sido capaz de seguirlos, era un joven muchacho y no sabía si podría cuidarse por sí mismo, aunque eso se la traía floja ya que no tenía ningun aprecio hacia el chaval, pero tenía curiosidad de si era autosuficiente con esa discapacidad o no...

Mientras en sus inmersiones en sus pensamientos, fuera, se levantó una gran ventisca en menos de una hora, la cosa se hubiera puesto fea si su compañero no fuera un licantropo ya que la temperatura media de la raza era de casi 50º así que no habria de que preocuparse...

"pobre y desgraciado humano el que esté ahí fuera, acaba de encontrar una muerte segura..." pensó Carlosmientras esperaba...
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Laurenx
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Lun Ago 23, 2010 3:38 pm

Laurent no pudo reprimir un gesto de dolor inevitable cuando la hoja de la espada cicatrizó la herida de su pecho. Varios pasmos le retorcieron del dolor. Después, se calmó.
Habían pasado minutos, quizás hasta horas, cuando el joven licántropo despertó de su trance y examinó todo lo que le rodeaba. Trató de incorporarse, pero un profundo latigazo en la paleta hizo que su mano se engarrotara en el hombro para calmar su dolor. Olisqueó; las brumas de las llamas ya habían cesado, solo quedaban cenizas en su lugar que aun podían ser encendidas sobre la tea. Y algo más ¡no! alguien más estaba allí.

Trató de levantarse, sus piernas ya estaban fuera de su lecho y la manta de la que ni se había percatado cayó resbalando por sus rodillas hasta encontrarse con el suelo. No tenía las suficientes fuerzas para hacerlo; estiró las rodillas una vez en pie y luego tendió a sentarse de nuevo. Sus piernas se habían tambaleado hasta el fallo. Era una presa fácil y no dijo nada, solo carraspeó unos preciosos segundos y se sujetó de nuevo el hombro que tanto le dolía.

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Carlos
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Lun Ago 23, 2010 5:39 pm

Carlos estaba sentado en el frío suelo, dormido con la cabeza gacha y las gafas tapando sus ojos, sus pintas de espía ruso imponía en la noche, parecía una especia de cazador de seres de la noche, pero no era así, era uno de ellos...

El fuego ya se habia apagado y el olor a ceniza y madera quemada cargaba el hambiente, su cuchillo estaba al lado suya junto a una piedra afilada, por lo visto había estado afilando su cuchillo mientras esperaba, cuando terminó de afilarlo Krom aún no había llegado y decidió descansar y ganar fuerzas para el nuevo día que le esperaba.

Dormitando pero con sus agudos sentidos activos por si había movimiento en la cueva y estar listo para la batalla, al escuchar que el licantropo herido se levanto eso le despertó. Con un movimiento rápido agarro el cuchillo, se quito las gafas de sol, las guardo en su bolsillo y se puso de pie, todo eso en un solo segundo, miró a su alrederor asegurandose de que no había peligro y vió que el licantropo estaba despierto, guardó el cuchillo y se acercó a él, los ojos de Carlos brillaban en la oscuridad de manera tenebrosa y pensaba que eso podria asustarlo asi que al acercarse le dijo:

-No tengas miedo, soy, digamos, de los tuyos... Vaya pechá de horas te has tirado durmiendo hijo jajaja estaras sediento y con frío supongo, ¿no? (saca una cantimplora con vozka y se la da) Toma, esto te dará calor y te quitara la sed. Has sido herido gravemente, cnozco la regeneracion licantropina pero aún asi evité que perdieras mucha sangre con mis vendas, acto que Krom vió innecesario pero, la verdad, entre tu y yo, un cuerpo sin sangre no funciona, y yo evite que te desangraras de manera desmesurada jajajaja

Una vez terminado de hablar se fue hacia el fuego, cojio unas cuantas ramas que trajo mientras seguía a Krom por si hacian falta, se puso las gafas la puso en la hoguera y con la fricción de las piedras encendio el fuego y se sento justo al lado de él

-Si esperas un poco mi compañero vendrá con comida, cuando tengas fuerzas ven y seintate aqui al lado del fuego, así tendras menos frío

Esbozó una sonrisa y miro hacia la entrada de la cueva con la esperanza de que su compañero llegara pronto con comida, ya que tenia bastante hambre y sus tripas le pedían alimento...
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Krom
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Lun Ago 23, 2010 9:42 pm

Krom aparecio de repente en el lugar, parecía algo cansado por el esfuerzo realizado para traer a un enorme reno hasta el interior de las minas, y en su boca aun podían verse restos de la sangre del animal, sin duda había cambiado de forma para acabar con el animal para mostrar su rostro humano cuando se internó en el interior de aquella caverna.

Había dejado sus ropas en la entrada de las minas por lo que, cuando volvio, tan solo tuvo que tomarlas para entrar en el interior...

El animal que cargaba consigo era descomunal pues pesaría, al menos, unos 120 kilos y sus cuernos se encontraban en todo su esplendor... Sin duda era una buena pieza cazada a la forma "tradicional" (con garras y colmillos), mostraba multiples desgarros por todo el cuerpo y, por lo que parecía, Krom había clavado sus colmillos en el cuello del animal (rompiendolo) causandole la muerte con ello.

Ahora este animal lo alimentaría a él y a los suyos... Sin decir nada entró en el lugar y dejó el cadaver del animal junto al fuego y comenzó a desmenuzarlo con su Shaska (sable cosaco) para poner, después, la carne al fuego.

Haciendo como si hubiera estado desde siempre le comento a Carlos, sin abandonar su trabajo:

-¿Como está nuestro invitado?

Aunque no pareciera observarlo ni prestarle atención en el fondo lo hacía pero no era de los que estaban encima de alguien como un perro faldero, continuaba con su lavor y velaba por los suyos sin llamar la atención.


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Houck
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Mar Ago 24, 2010 1:58 pm

Paseaba a tientas, olfateando el olor de la sangre que poco a poco iba menguando, su paseo llegó hasta una cueva en la que seguramente se había refugiado el grupo de lobos. El que se hacia pasar por Carlos no obedeció ordenes; cosa que no le gustaba, ya que cuando el estuviera al mando quería que todo se hiciera a la perfección; en su vida humana, las personas dirían que era alguien ''sumamente detallista''. Apoyo una mano en la rocosa pared de la cueva y siguió adelante. Con mano en su espada y mirada perdida vago hasta olisquear el olor de una pequeña hoguera recientemente creada, con suerte ellos estarían allí, de todos modos, no podía relajarse. Era algo raro, pero mientras mas se acercaba a su destino, mas pensaba en cada uno de los individuos conocidos esa noche. El dulce olor de las brasas anuncio su destino.

No sabia que utilizaras gafas de sol dentro de una cueva

Se acerco a lo que podría ser Carlos y le dio palmaditas en la cabeza.

No te acerques mucho al fuego, el platico que las componen podría derretirse y fastidiarlas enteras.

Ya conocía su punto débil, sus ojos no soportarían un foco de luz de golpe. Lista de tareas: hacerle aprender que las ordenes de los superiores devén cumplirse.

¿Crees que eres mejor por no obedecer lo que te mandan? Tal vez tenga que enseñarte modales, capullo.

Una pequeña sonrisa escapo de su boca y apretó su espada con mas fuerza que nunca.
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Laurenx
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Mar Ago 24, 2010 2:49 pm

No pudo responder el joven licántropo al que parecía haber cuidado de él todo el día. Su mandíbula aun chocaba de manera constante y rápida con temblores sobrenaturales. Sin saber cual era la causa, su hombro izquierdo y dañado no lo sentía, lo tenía paralizado; en cambio el dolor aun estaba allí y su mano derecha no se apartaba del trapecio.
- Tské... -
El joven olisqueó de nuevo, habían llegado dos más. Pero no hizo ni el intento de girar la cabeza y mucho menos levantarla ya cabizbaja para ver de quienes se trataban. Pero aquel olor era inconfundible, licántropos como él. Recordó entonces - estarás sediento y con frío, supongo ¿no? -

Un hambre atroz crujió sus tripas y lo retorció, junto al dolor y la feroz imagen de como su manada había sido destruida por su culpa. Ante tal acontecimiento se levantó con un gesto vago pero serio dándole la espalda a todos aquellos individuos.
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Carlos
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Mar Ago 24, 2010 4:26 pm

Carlos estaba junto al fuego cuando llegó el joven lobezno ciego a tientas y le dijo que no se acercara al fuego porque podrian fastidiarse, lo que él no sabia era que sus gafas no eran corrientes, estaban hechas especialmente para soportar cualquier contratiempo, tales como el exceso de calor o de frío, estaban preparadas para eso. Hubo un detalle que al lobezno Houck se le escapó, aunque Carlos nunca lo dijo, él hablaba con respeto a las personas y le gustaba que los demás lo trataran igual asi que, se lo dijo:

-Si no fui a por Scandar es porque sabe cuidarse solo y le deje un rastro a seguir, así que solo habrá que esperar a que él solito llegue hasta aquí, así que es tonteria ir a buscarlo jovencito. Por cierto, mis gafas de sol no se compran en el primer estanco de la esquina, son diseñadas por mí en el ejercito, a prueba de cualquier impedimento, por lo que no me tengo que preocupar de que se quemen jajajaja. Una cosa, no creo haberte insultado yo a tí ¿no? Entonces no tienes ningun derecho a llamarme capullo, cosa que me molesta, esta vez te perdono pero la proxima te las verás conmigo.

Esto ultimo lo dijo con una sonrisa en la cara, cejas levantada y sus ojos cerrados, dandole un toque humoristico al que cualquiera de los presentes vería como una amenaza, aunque solo el lo veía comouna advertencia

Giró su cabeza hacia el licantropo herido y dijo:

- ¡¡Oye, tú, el herido!! (dijo para llamar su atencion) ¿Por qué no te sientas con nosotros y nos dices como te llamas? Krom a traido una suculenta pieza de carne, por el olor de la grasa que desprende diria que son 120Kg de carne de ciervo solo para nosotros, estaría feo que no te lo comieras ya que él no tenía obligacion ni de curarte ni de traerte comida, muestrale tu agradecimiento sentándote con nosotros y disfrutando de una reunion entre, por así decirlo, "hermanos" de raza mientras disfrutamos de este calor que nos dá la fogata

Una vez terminado esto, Carlos, sin saber por qué, empezo a distinguir olores característicos pero similares en aquella cueva, él mismo olia igual que Laurent, y Houck igual que Krom, " Tengo que preguntarselo, si no no podre saber que es este olor", así que dijo:

-Krom, podrías darme un poco de confianza y decirme qué persigues... Y a los demás de la sala tampoco me importaría que me lo dijeran, si son tan amables

Termino esta frase con una sonrisa en la boca, mirando al fuego a través de sus gafas de Sol, mirando como de forma hipnótica bailaban las llamas de aquel fuego, mientras se oía como Krom despellejaba la presa, preparandola para exponerla ante el fuego.

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Krom
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Mar Ago 24, 2010 5:02 pm

Krom no tenía nada para curar al herido, tampoco pensaba que lo fuera a necesitar, pero si que se hechaba en falta algún que otro utensilo básico de cocina que solo podría conseguir en algún pueblo o asentamiento humano. Ya tenía pues un motivo para salir de aquellas cavernas en busca de la civilización pero lo primero era lo primero y esto era atender al herido... Mientras que de fondo escuchaba la pequeña pelea que había tenido lugar entre el recien llegado y Carlos, las disputas entre licántropos debían resolverlas ellos mismos y no debían ni podían afectar a la entidad global del grupo por lo que solo actuaría si lo veía necesario para conservar el bien global... Lo normal era que ante una disputa hubiera un duelo para resolver las diferencias, así se había hecho siempre y aunque no era un gran conocedor de las costumbres de los licántropos al entender su naturaleza veía cada vez mejor aquella clase de tradiciones.

Levantandose y echandole un cacho de carne a cada uno de los presentes, menos al herido, dio por zanjada la preparación del alimento, que estaba poco hecho, diciendo:

-Quién lo quiera más hecho que se lo pase el mismo por el fuego... Las peleas fuera de esta caverna... -Sentencio el licántropo mientras se acercaba al herido, cuyo nombre desconocía, y le tendía con su diestra unos trozos de carne y de grasa bastante pequeños para que pudiera masticarlos... No era la comida adecuada para un herido pero si para un licántropo...

-Como ya dije antes Carlos, soy el Guardian de Selene, se podría decir que busco a esta pero al mismo tiempo la evito... Tenemos una relación un tanto dificil e imposible de explicar con palabras humanas. Pero bueno como habrás comprobado tampoco soy un licántropo de muchas palabras...

Sentandose tras esto entre el fuego y el herido, mirando como danzaban las llamas, comenzó a comer un peazo de cortillar que había arranzado del reno y cuando lo terminó se levantó para, con su espada, decapitar el cadaver de su presa y cobrarse un buen trofeo mientras, con su ojo siniestro, le echaba una mirada al herido, sin llamar su atención mientras decía:

-Carlos, Vangrant, id y explorar la zona que rodea estas minas... Debemos asegurarla de cualquier posible amenaza, terminar de comer y solucionar cualquier diferencia que tengais antes de partir. No quiero problemas entre vosotros dos a partir de esta noche, salvo los clásicos por supuesto, por lo demás aseguraos de que no hay chupasangres en la zona, sería raro pero todo es posible porque algo o alguien tuvo que hacerle esto a nuestro compañero- dijo mientras señalaba la herida del licántropo yaciente- vigilar que no pased rutas de humanos, que los cazadores no merodeen por aquí, y en general eso... Cuidar de que estemos solos.

Posteriormente, tomando un pequeño cubo de las viejas minas que encontró y que llenó de nieve para derretir su contenido tras ello, se acercó al herido y se lo ofrecio para que pudiera saciar su sed... Mientras decía:

-Yo mientras me encargaré de que nuestro compañero nos cuente lo que sabe... Tiene mucho que decir.

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Krom, Guardián del Sendero de Selene
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Mar Ago 24, 2010 10:49 pm

Pensó para sus adentros una ironía que pudiera complacerle, sin embargo ser ciego le disminuía notablemente su lista de burlas; solo podría reírse del olor o tacto y eso....era un tanto difícil. Krom les ''ordeno'' que hicieran la vigilancia para que esas lapas no se acercaran a lo que podríamos denominar un perímetro, pero no sin antes haber resuelto ''nuestros problemas''; la verdad estaría bien cerrarle la boca al chulito. Un rápido y apenas visible movimiento de muñeca hizo colocar la vaina de la espada en el punto central de la columna vertebral, el era ciego, pero estar en una cueva era de gran ayuda, las ondas de sonido rebotaban en las paredes y le permitía saber con exactitud la posición del enemigo; eso, unido a el conocimiento de el cuerpo humano a la perfección podía llegar a ser un arma sumamente mortal, solo necesitaba concentración. Saber la posición del enemigo y adelantar su próximo ataque era una gran táctica. Si no fuera por el sonido que desprenden las llamas de la pequeña hoguera, solamente por la respiración de tales seres podría decir con completa seguridad donde esta cada uno, como si el mismo estuviese viendo. Este don podría compararse con las funciones de caza de un murciélago, sin embargo, un murciélago no podía competir contra el.


Bueno mártir... sera mejor que nos vallamos y ''arreglemos'' nuestros asuntos, ¿entendido?
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Carlos
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Mar Ago 24, 2010 11:24 pm

Carlos una vez recordado el sendero que seguía Krom llego a deducir una cosa, ese olor nuevo significaba el sendero de cada uno de los habitantes de la sala, esto era nuevo, quizas el Dios Sköll le habia dado una nueva capacidad en agradecimiento por ser su guardian y haber estado de forma fiel siguiendo su sendero, así que cerro los ojos y visualizo la representacion de Sköll y musito:
-Gracias maestro

Una vez dado su agradecimiento abrió los ojos y dijo:

- Anda chabal, vamos a limpiar la zona, y una vez la hallamos resgistra, A FONDO, resolveremos nuestros probelmas, ¿entendido?.

Nada mas temrinar esto se dirigió a la salida de la cueva, pensando en su nuevo poder pensó que era bueno hacerselo saber a Krom ya que era miembro de su manada, entonces, se paró en seco y sin girar la cabeza, estando a espaldas de Krom le dijo a este:

- No me preguntes ahora por qué ni como, pero... creo que Vangrant y tú teneis mucho de que hablar sobre Selene

Giró su cabeza al herido y dijo:

- Y tú, don como te llames, tambien tendremos unas palabritas hacerca del maestro Sköll

Soltó una risa floja y de forma rapida desapareció de la vista de los presentes, sembrando la duda entre los ellos. ¿Como podia saber Carlos las aspiraciones de cada uno sin que se lo dijeran? ellos no lo sabian pero Carlos sí, y le gustaba su nuevo poder...
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Miér Ago 25, 2010 3:41 am

El muchacho re olisqueó el aroma a carne antes de que el licántropo con más fuerza y don de palabra le alimentara. No tardó luego en comérselo, aunque con mayor dificultad de lo que pensaba. Después bebió sin contemplación. Le estaba verdaderamente agradecido al desconocido.
Hasta ahora no había abierto la boca salvo para comer y aullar de dolor, pero cuando creyó que ya estaban solos dijo bajo un murmuro dolido - ¿Por qué me habéis ayudado?

Joven y audaz, estudiaba la física de aquel ser extraordinario que le había cuidado y salvado. Su mano derecha aun sostenía de forma engarrotada su hombro izquierdo, presionándolo para retener males mayores; algo que no quitaba que al respirar un látigo atroz pinchara sus pulmones y atacara a su herida pectoral. Mientras, el rubial de su cabello yacía azotada ligeramente pero perceptible meciéndose sobre sus ojos.
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Miér Ago 25, 2010 12:44 pm

Sck

Aquel sonido quiso demostrar que la charla había terminado. Muy bien, terminarían de limpiar la zona y se meterían unas cuantas ostias, iba a ser una bonita noche. Recogió su funda en el cinturón y se dispuso a andar hacia la salida la cueva. Iba silbando una cancioncilla como disimulo para poder saber por donde andaba y no necesitar ir con una mano en la pared como si fuera herido, necesitaba ambas manos libres en caso de emergencia. Se paro en seco y le contesto a Carlos que se diera prisa, quería terminar aquello cuanto antes; tenia sueño, y eso le impedía concentrarse en la situación.

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Krom
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Miér Ago 25, 2010 2:31 pm

Krom vio como Carlos y Vangrant se marchaban del lugar, no parecía que estuvieran muy dispuestos a llevarse bien pero aprenderían a hacerlo quisieran o no pues la vida de uno en el futuro dependería del otro y debían aprender a confiar... Por eso les había enviado hacia esa misión, si solo volvía uno sabría que habían tenido un lícito duelo y que solo uno había sobrevivido pero si ambos volvían sabrían que habrían solucionado sus problemas, por el momento, y por el bien de ambos esperaba que así fuera por que si no tendría que interceder en el asunto... Y eso no sería muy bueno para nadie.

Mientras la gente iba y venía el continuaba trabajando con la cornamenta del reno, no era un experto en ese arte, pero se contentaba con extraer el cránea y los valiosos cuernos para dejarlos, si no había mas remedio, con el hueso al aire en vez de disecarlos, como era lo normal.

Sería un bonito objeto para decorar su cubil, nada especial pero si una buena muestra de su trabajo, por lo que continuo trabajando en aquello que en el fondo lo relajaba.

Escuchó, entonces, la clara pregunta de aquel que había sido herido y al cual cuidaba, no con gran interés pero si con el necesario para que no muriera, por lo que dejando a un lado su trabajo y tomando un trozo de carne caliente le respondio diciendo como si estuviera pensando en voz alta y no hubiera escuchado la pregunta:

-¿Y por que no? ¿Acaso hace falta un motivo para salvar a uno de los nuestros? ¿Tan bajo hemos caído que hemos perdido la conciencia de grupo?- dijo en respuesta a su pregunta, respondiendo a la vez con unas cuantas preguntas, para dar lugar a una entretenida conversación...

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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Miér Ago 25, 2010 7:19 pm

- Lo más vulgar se vuelve delicioso con sólo ocultarlo - balbuceó el muchacho.
De manera poco significante dio un paso frágil y algo desviado hacia el joven lobo. Se relamió la comisura de los labios y le observó detenidamente mientras meditaba lo bueno y lo malo de la vida. - ¿Cómo puedo recompensarle por vuestra gratitud?

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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Miér Ago 25, 2010 7:52 pm

Mientras el desconocido se levantaba para acercarse hacia el mismo con un paso frágil y un poco inseguro, por las heridas que tenía, Krom sopesaba las palabras pronunciadas por este sobre las delicias de una vulgaridad oculta, el clásico juego de sombras que tanto apreciamos (el desear y querer aquellos que no podemos ver o sentir por su propio misterio).

Terminando de devorar el pedazo de carne, el licántropo se levantó y dandole la mano a su invitado le dijo con total cordialidad:

-Mi nombre es Krom, aunque eso es tan solo un sobrenombre por el que me conocen, por ahora te bastará con conocer ese... Y no hace falta que me pages mi ayuda, dejemoslo como un favor que no espera ser devuelto. Ahora sientate, si no te importa, pues necesitas descansar- dijo mientras tomaba asiento junto al llameante fuego y tomaba un trago del cubo de agua que tenía para continuar diciendo-Bueno y...¿Cual es tu nombre? A partir de mañana, cuando tus heridas casi hayan sanado, tendrás dos opciones: O permanecer conmigo y con el resto de nuestra pandilla de lobeznos o buscarte la vida por tu mismo pero hagas lo que hagas estaría bien que me explicaras que coño te ha pasado...

Tras esto tomó otro trozo de carne y comenzó a devorarlo con tranquilidad, saboreandolo placenteramente pues no tenían prisa y la noche era eterna.

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Aurgelmir
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MensajeTema: olor d   Miér Ago 25, 2010 9:14 pm

Un lobo negro emergió de la espesura del bosque y olisqueó la zona con entusiasmo; en ella se mezclaban una gran variedad de olores pudo, pudo captar el olor de varios licantropos, tambien reconoció el olor a humo y ceniza y el de la sabrosa carne que hizo que la boca se le hiciera agua. Ni rastro dle vampiro al que habia estado persiguiendo.

El lobo emitió un gruñido de decepción, la caceria de aquella noche había sido desastrosa: consiguió dar con el vampiro que habia estado rondando varios dias por aquella zona, cazando a los humanos que se atrevian a adentrarse en las minas en busca de los despojos o de un techo bajo el que dormir, cuando otro vampiro apareció para ayudar a su compañero. El primero había huido en cuanto tuvo oportunidad y el segundo escapó cuando lo hizo el primero; lo habia perseguido durante horas por el bosque pero finalmente le había perdido la pista... El lobo nunca habia destacado como rastreador.

Negandose a dar por perdida a su presa, el lobo se lanzó a la carrera en dirección del fuego esperando volver a encontrar la pista, saltando entre los matorrales y los cumulos rocosos. Se mezclaban varios olores en el ambiente, sin embargo el olor a humo se clavaba en el hocico del lobo impidiendole distinguirlos. Con un último salto, el lobo aterrizó en un pequeño claro, en el había una especie de lecho, una hoguera y junto a ella dos personas sentadas. Una vez ahi pudo identificar con claridad el olor de aquellos dos, eran licantropos.

El lobo examinó a los dos individuos unos segundos y se sentó sobre sus patas traseras, de pronto, el lobo comenzó a perder el pelo y su cuepro comenzó a sufrir una transformación: sus huesos crujian y se quebraban, volviendo a recomponerse al instante, su piel se estiró y adaptó a la nueva forma que se formaba bajo ella y sus musculos crecieron y recolocaron. Al final donde había estado el lobo se encontraba un ser humano completamente desnudo, tenia el largo pelo negro bastante despeinado con varias ramas y pequeñas semillas enredadas en el. Sus ojos negros se cruzaron con los de los otros dos y soltó un largo suspiro.

-Vaya por dios- Soltó el licantropo mientras apoyaba el brazo en una rodilla y posaba su dedo indice en su frente dandole un aire pensativo -Y yo que esperaba encontrar un vampiro... -

Observando con algo mas de detalle al licantropo, podia verse que tenia rastros de sangre en su cuerpo y un par de orificios en su hombro y costado. Por lo visto el licantropo habia tenido una batalla no hace mucho. Este se llevó las manos a sus mejillas sosteniendo su cabe entre ellas y sonrió.

-¡Saludos! Mi nombre es Aurgelmir.-
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Miér Ago 25, 2010 10:59 pm

El muchacho tomó asiento junto a él, Krom. Reposó un rato la mano que sujetaba el hombro dolido para acercarlo al fuego; sentía un ardiente deseo de desaparecer y jamás ser visto cuando pensó en la pregunta del licántropo. Después de unos segundos contemplando la flama de la hoguera, abrió la boca con un suspiro para luego responderle de forma arrepentida.
- Una emboscada que ha terminado en la desgracia, en la extinción de mi manada, por mi culpa. Los vampiros no pueden andar muy lejos - trincó dientes y apartó la mirada hacia el techo. - Mi nombre es Laur... - Re olisqueó silenciado de nuevo y agudizó sus sentidos; algo o alguien les acechaba. Lo cual era bastante predecible, pues el ajetreo entre la arbolada había descubierto la figura que ni pasado un segundo se abalanzaba buscando una presa no existente. Como era normal, no pudo evitar mirarle con asombro pues, no solo temía de que fuese otro tipo de criatura... y él estaba totalmente descubierto y fuera de todo propósito e intento combativo.

- Laurent Hellsing - se presentó después que el nuevo individuo. El esquizofrénico dolor le había obligado a apartar la posición de su cuello y la vista hacia un lado, para volver a mirar la apasionada llama de la hoguera. No dijo nada más.

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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Jue Ago 26, 2010 1:42 am

Escuchó atentamente las palabras de Laurent, no había dado muchos detalles de su encuentro con los vampiros (tan solo que habían caído presas en una emboscada) y ello resultaba perturbador pues si los chupasangres eran capaces de atacarlos de esa forma en sus territorios solo era cuestión de tiempo que se abalanzaran en masa sobre ellos. Debían hacer algo al respecto, y cuanto antes mejor, para evitar futuros problemas.

No pensaba que Laurent tuviera toda la culpa, quizás por su inexperiencia tuviera algo de esta pero no toda y en el fondo todos los presentes eran muy jóvenes, por lo que le respondió con total sinceridad:

-Tú no puedes tener toda la culpa, una manada es un grupo formado por muchos y uno nunca puede tener la culpa de un fallo global... El fallo pudo ser tuyo a simple vista pero quizás vuestro alfa no se tomó la molestia de entrenarte lo suficiente para poder hacer frente a los vampiros, se me ocurren mil situaciones y posibilidades que podrían justificar tu error pero no lo conozco así que tan solo son conjeturas por lo que dejaremos el pasado ahí, en el pasado, y aunque no podrás superarlo con facilidad podrás contar conmigo y con los míos para vengarlos.

Fue entonces cuando detectó la presencia de otro ser en el interior de las minas, llevando su mano diestra a la empuñadura de su shaska esperó, y finalmente apareció otro licántropo que se presentó como Aurgelmir y que parecía haber perdido la pista de un vampiro para terminar llegando hasta el lugar donde se encontraban.

¿Casualidad? ¿A cuantos licántropos había conocido en aquella noche? No era de los que creían en la casualidad y esa noche había habido demasiadas para su gusto así que, con un encogimiento de hombros, le dijo al recien llegado:

-Mi nombre es Krom, toma asiento, coge un poco de carne, tenemos de sobra, y si quieres agua pídela pues tenemos un cubo entero para nosotros tres-dijo para dar la bienvenida al recien llegado, quizás estaba siendo demasiado cordial pero quería saber que era lo que pasaba porque no podía ser casualidad que tantos lobos solitarios acudieran ante su presencia.

Una vez dicho esto, y con bastante tranquilidad, continuo diciendo con completa normalidad:

-Bueno, tendremos que ir en busca de los vampiros que atacaron a nuestro compañero Laurent- dijo señalando a este- y al que tu mismo buscabas Aurgelmir... ¿Os unís?

Empezó a pensar entonces en el potencial que había en aquellos licántropos, en todos, pues no eran precisamente pocos, como mínimo seis, y si unía a todos ellos para formar un grupo fuerte y cohesionado lograría crear una poderosa manada que sin temor podría alzarse y alcanzar un gran poder... Quizás la diosa Selene le encomendaba aquella tarea, organizar y unir a los suyos aunque no fueran muchos y resultaran ser unos simples lobeznos para devolver la gloria perdida a su pueblo y motivar a aquellos niños aunque, en el fondo, el era uno de ellos. ¿Qué podía ofrecer él? Realmente no quería eso pues él mismo era atormentado por sus propios fantasmas del pasado y tampoco sabía si estos lobeznos conocidos por casualidad aceptarían unirse a largo plazo a él. Todo era muy relativo y difícil de conocer así que decidió darle tiempo al tiempo... Lo mismo aquellos niños lograban unirse sin su ayuda y lograba evitar la presión de ser el líder de aquellos destinos.

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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Jue Ago 26, 2010 2:34 pm

Aurgelmir observó a ambos licantropos, despues de dos decadas en solitario despertaban su curiosidad pues desde la caida de los clanes licans no habia mantenido contacto con ninguno y desconocia el nuevo potencial que podrían albergar. Rechazó la oferta de comida, ya habia tenido un divertido encuentro con un ciervo aquella misma tarde.

-Si os soy sincero me pica la curiosidad- Aurgelmir se puso en pie y olisqueó el aire, al principio no había reconocido el lugar pero su ropas no andaba lejos -Hace mucho que viajo solo y no lucho en grupo-

El licantropo se acercó a unos arbusto y rebuscó entre ellos, en unos segundo sacó un pantalon vaquero manchado de barro y por lo que podia observarse bastante viejo. Se lo puso y froto intentando zafarse del barro y los restos de vegetación. Aunque se sentia mas comodo sin el, se puso el pantalon por respeto a sus nuevos compañeros.

-Entonces... ¿Hacia donde vamos?-
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Jue Ago 26, 2010 3:15 pm

Se había creado una manada con el paso de la noche, pero ninguno se había dado cuenta. Algo muy fuerte, quizás el destino, los ha unido a todos para acometer algún propósito. Así lo pensó Laurent Hellsing.
No respondió ante el sermón, y aunque hubiese querido el otro licántropo interfirió. Se levantó con la fuerza e inercia de los pies y una vez arriba rotó el hombro dolido; su mano aun estaba sedada por el dolor e inutilizable. Miró a su alrededor y luego cabizbaja miró de nuevo las llamas del fuego.
- No se que es lo que nos ha unido esta noche - continuó con un tono agrio y alto - Cid, quien ha fallecido junto a mi manada salvándome la vida me reveló las intenciones de la horda chupa sangres. Nuestro jefe desveló la importancia de interceptarlos.

- Sus intenciones eran las de cruzar las fronteras del bosque, se dirigían hacia la ciudad. Según Cid, en el carruaje yacía un excelente manjar humano, un científico. Pero cuando los míos atacaron, dentro del vehículo no había nada ni nadie. Era una tapadera... y aun queda un largo trecho, quizás aun estamos a tiempo de interceptarlos. Oí decirles cuando me acerqué a estos, antes de ser detenido como rehén, algo sobre la extinción de la humanidad.

Hizo una ligera pausa, trincó dientes y los rechinó del dolor. Las vivas llamas que bailaban azotadas por una brisa poco notable, parecían mostrarle los recuerdos con imágenes flamantes. Allí, cuando abrió los ojos postrado ante el vampiro que le brindaba la muerte con su espada, observó un tatuaje poco familiar que luego vio en el inerte cuerpo del asesino de Cid, su mejor amigo. Un detalle que se guardó para sí, pues ya era algo más personal.

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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Jue Ago 26, 2010 4:14 pm

Krom se alzó mirando fijamente las llamas que danzaban al son de un compás que ni el ni los suyos comprendían cuando Laurent terminó de hablar y de contar todo aquello que conocía, ambos licántropos habían aceptado su propuesta de unirse en busca de aquellos vampiros y vengar la muerte de la manada de Hellsing y ello le satisfago.

Por lo que sabía los vampiros se alimentaban de sangre humana, algo que ni le iba ni le venía pues no era humano y no guardaba ninguna relación con estos, por lo que acabar con la humanidad suponía acabar con la principal fuente de alimento de los chupa sangres y eso no era muy inteligente... Debía haber algo más.

-Vayamos en busca de los vampiros, los nuestros rastrean la zona y si nos ven marchar nos seguirán, somos seis licántropos en total... Y aunque jóvenes podemos hacer frente a esta amenaza y vengar a los tuyos... Guíanos Laurent pero esto huele a podrido, seguro que hay más de lo que se nos plantea a simple vista.

Dijo para sentenciar su conformidad a ir en busca de los vampiros y para dar a entender en que pensaba que había mucho más que un no conocían y que, ni siquiera, habían pensado. Eran jóvenes, aunque muchos para los cánones de su raza, y no era casualidad que se hubieran conocido todos en aquella noche y que Laurent, por desgracia, hubiera perdido a los suyos... No era muy religioso, es más, no lo era en realidad y tampoco creía en el destino pero sentía que había algo grande en aquella noche y en aquella búsqueda... En el fondo pensaba que todos se habían conocido para buscar a ese aquelarre de vampiros y unir sus caminos, aunque tampoco lo podría admitir conscientemente.

Tras esto comenzó a caminar hacia la salida de las minas y se apoyó en una de las paredes del final de estas a la espera de la llegada de Laurent para que les guiara en el camino mientras esperaba limpiando sus armas, pues las había usado para cortar y sacarle la piel al animal que había cazado y aun guardaban restos de sangre.

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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Jue Ago 26, 2010 4:53 pm

Aurgelmir se sorprendió al saber de que habia otros tres licantropos en el bosque, nada menos que seis en total... algo bastante inusual, pensó, por lo que debia haber una gran cantidad de vampiros por las proximidades y no solo los que el habia visto... sin duda iba a ser una gran caceria.

El lican se echó la camisa al hombro sano y siguó al lican que se hacía llamar Krom a la salida de la mina; parecia ser quien había organizado todo aquello asi que si aquella manada llegaba a formarse probablemente sería el lider.

-Asi que Krom, como lican ¿Que se te da bien?, hace mucho que no trato con otros lobos y temo que los poderes que conocí hace tiempo murieron en la gran guerra-

Aurgelmir recordó los dias en que habia combatido con su manada en Kissinger, fueron buenos tiempos y se preguntó que habria sido de ''Copito de nieve'' y de ''Casanova''. Esperaba que siguieran vivos y tenia la esperanza de encontrarlos algun dia.
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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Vie Ago 27, 2010 3:40 am

[Bien, perdonen por la tardanza, he estado indispuesto.]

- Me temo que no puedo hacer gran cosa en mi estado, compañero. Pero tampoco debemos perder más tiempo. Iremos hacia la espesura donde fuimos derrotados, me gustaría asegurarme de una cosa que me inquieta. Desde allí podré rastrear las huellas ensangrentadas de los vampiros; usando la lógica y lo que me queda de fuerzas. - bajo murmuró Laurent Hellsing. Caminando hacia la misma dirección que los licántropos confirmó que aun su brazo estaba lo suficientemente paralizado como para estorbar, pero se sentía bastante seguro de si mismo acompañado de ambos.
Continuó su paso hasta adelantarlos y aun cabizbajo por la herida que contraía también parte de su hombro y cuello, levantó la mirada hasta poder mirar al frente; adoptó una forma extraña, como si sus huesos fuesen a destrozarse y a tomar formas diferentes. Entre el sondeo crujiente el joven Laurent se dejó caer hacia delante a tiempo que una mata de pelo se formaba a su alrededor. Pronto, ya era un lobo en toda su totalidad.

Levantó ahora la cabeza y miró a la madre luna, luego olfateó el aire y después la tierra. Al cabo de los segundos yacía corriendo hasta perderse en el frondoso bosque.

[Abriré post cuando ustedes hayan posteado aquí, en otro lugar.]

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MensajeTema: Re: Sanando las heridas    Vie Ago 27, 2010 2:12 pm

Observó como sus dos camaradas salían de la mina desde la cómoda postura que había tomado apoyándose en una de los pilares exteriores que sostenía el techo de la entrada. El primero de los suyos en salir del lugar fue Aurgelmir que con gran curiosidad le preguntó acerca de sus aptitudes y facultades antes de que su otro compañero saliera del lugar, respondiendo, con algo de ironía pues la pregunta que se te da bien era demasiado amplia como para hacerlo con seriedad y en toda su totalidad, dijo:

-¿Qué se me da bien? Bueno, correr no se me da mal y tampoco tengo un mal sentido de la orientación... Estoy orgulloso de mi memoria y me transformo con mucha facilidad... Eso entre otras cosas pero por si te interesa también te diré que soy de los licántropos que más unión tienen con la luna, y de los que mejor comprenden la naturaleza de los licántropos. -Dijo como broma y como respuesta a la pregunta del lobezno.

Pocos segundos después de esto llegó Laurent y mostrando con palabras que aun se encontraba bastante debilitado los comenzó a conducir hasta donde había sido emboscado, en mitad de los helados bosques de la estepa, tras cambiar de forma. Como lobo era más rápido pero su pata herida posiblemente haría que no pudiera seguir el ritmo del resto por lo que Krom debería adecuarse al paso de este para poder ser guiado hacia el destino deseado.

No le gustaba dejar en aquel lugar sus cosas pero para seguir a su compañero debería cambiar de forma por lo que se quitó su gabardina y el resto de su ropa y guardo entre esta sus armas para luego esconderlas en el interior de las minas... Una vez lo ocultó todo, lo cual hizo con suma velocidad, alzó su mirada hacia la gran luna llena que se mostraba soberbia ante ellos y comenzó a cambiar de forma.

Sus músculos y sus huesos comenzaron a contorsionarse y a romperse para crear nuevas formas mediante dolorosos crujidos estallidos... Sus facciones comenzaron a cambiar pues estas se alargaron para mostrar el alargado hocico de los lobos y todo pelo comenzó a crecer blanco y denso por todo su cuerpo hasta que tuvo, por los cambios internos sufridos, que alzarse sobre sus cuatro patas. Sus ojos tornaron a un dorado intenso y sus dientes y uñas se alargaron hasta crear letales colmillos y garras hasta que, finalmente, cuando todo cambio se hubo producido alzó su testa hacia la luna para aullar intensamente y seguir el rastro de Laurent...

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